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En la provincia de Castilla, a 3820 metros sobre el nivel del mar, específicamente en la comunidad de Huancarama (Orcopampa) y en Andagua, se elaboran quesos pasteurizados, que parecen hacerse más sabrozos, gracias a los poderosos rayos del astro rey que gobierna en nuestra serranía.
El cielo azul y la energía solar, son los mejores aliados de los 51 socios de la Asociación de productores Virgen de Occopata y la Asociación de Productores Agropecuarios de San Isidro Labrador, porque sus respectivas plantas de queso, operan con el vigor proporcionado por el Sol.
TRABAJO. El sueño de lograr ambas plantas, buscando un desarrollo rural diferente a la minería, la actividad principal de la zona, nació en abril de 2013 con la ONG El Taller, en coordinación con el programa Alianza en Energía y Ambiente con la Región Andina (AEA) del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el financiamiento del gobierno de Finlandia. En cada una de las plantas se invirtió 40 mil soles.
El director de la ONG Taller, Antonio García, recordó que el mayor reto fue ganarse la confianza de los pobladores.
Después de 15 meses los comuneros venden a la planta de 7 a 10 litros de leche producidos diariamente por sus animales, pero además se han convertido en socios de la fábricas, dijo orgulloso el presidente de la comunidad de Huancarama, Isidro Patiño Vilcarana durante la inauguración.
PROCESO. Arturo Alatrista del ONG El Taller, explicó que el 75% de la energía de la planta es generada por 6 paneles solares, el 25% restante es energía eléctrica, lo que permite calentar el tanque de agua a 85 grados y que a la vez permite calentar la leche a 72 para obtener el cuajo respectivo.
Con esas temperaturas, se logra la pasteurización y sin que tenga contacto con el agua. Posteriormente, la leche coagulada es atemperada a 40 grados para pasar al moldeado, etiquetado y embolsado.
Cada planta procesa entre 250 y 300 litros de leche diariamente.
RÉPLICA. Antonio García, aseguró que esta tecnología puede ser copiada en otras zonas altas.
Los ganaderos venden el litro de leche a la planta a un precio de un nuevo sol y un sol 20 en Huancarama. El precio del queso oscila en 12 soles.
EXPERIENCIA POSITIVA. Irma Ramos de Aguilar (72) es pobladora del distrito de Andagua y antes que existiera la planta, vendía sus 7 litros de leche en la calle para comprar sus víveres, entre ellos arroz y azúcar.
Por su parte, María Febres, del IICA, resaltó que el uso de la energía renovable puede ser aprovechada no solo en las familias rurales para el alumbrado de la vivienda, sino también para crear pequeñas industrias.






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